Un venezolano que promovía una startup financiera para ayudar a personas que no tenían acceso a los bancos tradicionales es investigado por supuesta conspiración. Leonardo Rafael Montbrun Álvarez estableció su empresa en Miami, Florida, y ahora deberá enfrentar a la Justicia junto a otros más de 20 acusados por, presuntamente, formar parte de una organización criminal internacional.
El latino de 37 años comenzó con su empresa en 2019, según consignó Miami Herald. Su compañía Shasta prometía ser una plataforma eficaz para personas que no tuvieran acceso al mercado financiero tradicional.
Acceso a transferencias, pagos mundiales y tarjetas prepagas eran atractivos para personas de países con restricciones locales, como es el caso de muchos venezolanos. En ese sentido, durante sus primeros meses Montbrun Álvarez destacaba la cantidad de usuarios y la confianza que generó su plataforma.
Sin embargo, en 2021 tuvo un duro golpe. Tras un período de investigación, las autoridades venezolanas actuaron contra Shasta y ordenaron medidas administrativas que terminaron por truncar sus operaciones.
Los usuarios venezolanos de la plataforma quedaron con sus fondos congelados y tuvieron que hacer un procedimiento para recuperarlos mediante el Banco Nacional de Crédito. En muchos casos, denunciaron que nunca pudieron hacerlo.
En paralelo, el cofundador de la compañía, Alex Sicart, fue detenido en Caracas. Años después, avanza en Estados Unidos una investigación criminal.
Esta semana, el hombre compareció ante la jueza federal Lauren F. Louis, luego de que se levantó el secreto de acusación. Montbrun Álvarez y más de otros 20 acusados presuntamente ejecutaron robos a cajeros automáticos y luego lavaron el dinero mediante transacciones ficticias.
Los billetes los obtuvieron mediante la práctica conocida como “jackpotting”. De acuerdo con el Centro de Ciberseguridad del estado de Indiana, esta práctica se puede realizar de distintas maneras.
Según la acusación federal, el venezolano y sus cómplices utilizaban un malware para hackear los cajeros y que entreguen efectivo. Concretamente, la operación constaba de un período de observación y luego una intervención física para instalar un software malicioso.
Mediante esta práctica, la acusación es que el grupo robó más de 5,4 millones de dólares en más de 100 ataques en Nebraska y otros estados de EE.UU.
Además del robo y lavado de dinero, los documentos judiciales también acusan a la red de la que formó parte Montbrun Álvarez de colaborar con el Tren de Aragua. Al considerarse como apoyo a una organización terrorista, el delito conlleva penas elevadas.
A pesar de que ya era apuntada por las autoridades estadounidenses durante el último tiempo, el gobierno de Donald Trump dio el paso de declararla como una organización terrorista extranjera.
Así lo hizo el Departamento de Estado en una decisión con fecha del 6 de febrero que fue publicada en el Federal Register. Allí, EE.UU. impuso esta categoría para el Tren de Aragua y organizaciones como Mara Salvatrucha, ela l Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, entre otras.

