Los sismos registrados el pasado 2 y 16 de enero, volvieron a poner sobre la mesa la necesidad de que autoridades, ciudades y propietarios de inmuebles cuenten con herramientas confiables para conocer el estado real de sus edificios y anticipar posibles afectaciones.
De acuerdo con datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la UNAM, en el país se llegan a registrar hasta 80 sismos al día. Tan solo en los primeros ocho meses del 2025 se contabilizaron más de 21,000 eventos, una cifra que da cuenta de la presión constante a la que están sometidas la infraestructura urbana e industrial.
Ante este riesgo, la prioridad es actuar rápido: identificar qué edificios deben revisarse de inmediato, cuáles requieren restricciones de uso y cuáles pueden seguir operando sin poner en riesgo a las personas.
“Para las ciudades y los operadores de activos, la pregunta tras un sismo ya no es solo qué pasó, sino qué revisar primero, qué limitar y qué puede seguir funcionando con seguridad”, explicó Felipe Martínez, director general de Huella Estructural, plataforma especializada en soluciones avanzadas de salud estructural.
El directivo señaló que las nuevas tecnologías han transformado la gestión posterior a un sismo, al integrar monitoreo estructural en tiempo real con imágenes, modelos tridimensionales y datos obtenidos de forma remota.
“A nivel global, la gran tendencia es dejar atrás la inspección reactiva y avanzar hacia un monitoreo predictivo. La combinación de sensores conectados, analítica avanzada e inteligencia artificial está convirtiendo la gestión del riesgo en un proceso continuo, medible y comparable a lo largo del tiempo”, añadió Martínez.
Dentro del sector inmobiliario, el monitoreo estructural ayuda a reducir la incertidumbre después de un evento sísmico y a tomar decisiones más rápidas y acertadas. Esto resulta clave para edificios habitacionales, corporativos, hospitales, centros comerciales e infraestructura estratégica.
De acuerdo con informes de mercado y análisis internacionales sobre el Structural Health Monitoring (SHM), varias tendencias marcarán el rumbo de la salud estructural en los próximos años, entre las que destacan:
“El futuro del monitoreo estructural está en la integración: satélites InSAR para detectar deformaciones, drones para inspecciones rápidas y gemelos digitales para simular escenarios complejos. El verdadero valor está en reunir toda esa información y convertirla en decisiones claras y oportunas”, concluyó Martínez.


