La polémica continuó ayer y, por andar viendo a la isla caribeña, perdimos al “Lejano Oriente”. Para entrar en materia es indispensable deshacer el nudo. Vamos por partes, por si llegaron tarde a esta historia.
La agencia de noticias neoyorquina Bloomberg reveló que Pemex suspendió envíos de petróleo a Cuba.
La presidenta Claudia Sheinbaum no desmintió esa información y advirtió el martes que, en todo caso, se trataría de una decisión soberana. Ayer ya refinó su comentario y dijo que tal vez Pemex deje de enviar petróleo, pero que la ayuda humanitaria a Cuba continuará… tal vez en forma de crudo.
La ayuda a los cubanos quedará en una situación tan transparente como el oro negro.
¿Pero vieron lo que reportó Pemex? No Bloomberg, no la presidenta... Pemex.
En sus estadísticas petroleras de cierre de año, en cierto rubro delicado, reportó un cero por primera vez en los registros disponibles.
Ese cero apareció en el valor de las exportaciones de petróleo crudo al Lejano Oriente. Cero dólares y cero barriles en diciembre de 2025.
Hace un año Pemex cobró en esa zona del mundo 399 millones de dólares durante ese mes y ahora… nada. En todo 2025 alcanzó a facturar mil 772 millones de dólares correspondientes a las ventas de petróleo a la región económicamente más activa del planeta, donde China, Corea, Taiwán y Japón destacan por su relevancia.
¿Es muestra y aviso de nuestra despedida como exportadores de petróleo?
En Europa, las exportaciones decembrinas de crudo reportaron a Pemex una baja de 436 millones a solamente 234 millones de dólares, en un año. Y en el continente americano, estas se desplomaron de 823 millones a 380 millones de dólares.
A Pemex le pegan desde tres bandas.
Uno: desde afuera, con una caída en los precios internacionales del crudo que no ha parado desde hace casi tres años y que, en solo uno, tiró la mezcla mexicana de exportación de 69 a 58 dólares por barril.
Dos: desde adentro. Hoy solo los valientes trabajan y ofrecen servicios para una compañía que no sabe cuándo va a pagar sus pendientes. Coincidentemente, la producción de petróleo bajó de 1.7 a 1.6 millones de barriles diarios, también en un año.
Y tres: desde el gobierno, con una intención iniciada desde los días de los gobiernos panistas de recargar en los mexicanos los faltantes de las ventas a extranjeros: dales más gasolina. En donde es más ineficiente.
El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador dijo lo que otros no se atrevieron a decir: que mejor le van a cobrar el petróleo a los mexicanos, ya convertido en gasolina, porque es mejor negocio que venderlo a extranjeros que andan regateando precios.
La venta de combustible automotriz entregó a Pemex en diciembre 473 mil millones de pesos, tres mil millones más que un año antes.
La Secretaría de Hacienda cobra su parte de eso que ya no se llama gasolinazo, pero que se parece: 405 mil millones de pesos cobró por impuestos (IEPS) a cada usuario de coches —maneje o pida Uber— de enero a noviembre de 2025. Unos 43 mil millones más que en ese periodo de 2024.
A ver, aquí hay un solo culpable: cada mexicano que ha creído que el gobierno va a administrar bien el negocio petrolero. Hasta ahora no lo hicieron bien los priistas, tampoco los panistas ni los morenistas. Pero la fe muere al último.
En lo que los idealistas se tragan esa píldora, los pragmáticos actúan en preparación para un desenlace dramático para una empresa cada vez más endeudada que, sí, va a chiquitear sus exportaciones a Cuba, a China y a otros lugares, porque se le acaba la mercancía.
¿Ya vieron a Grupo Carso comprando activos mexicanos de la rusa Lukoil?


