“Mmmmm... chanchamito, chanchamito”. A lo largo de su sexenio, Andrés Manuel López Obrador demostró su amor por los tamales en más de una ocasión e incluso, durante su última conferencia matutina, ofreció esta preparación como parte del menú de su ‘festín’ de despedida.
Pero sin duda la fecha en la que más disfrutaba de los tamales —y no solo él, sino todos los mexicanos— era durante el Día de la Candelaria, un momento gastronómico tan importante para el cual contaba con su tamalería de confianza.
El nombre de este negocio es Tamalería Nativitas, un emprendimiento que surgió a causa de la necesidad de sacar adelante a una familia completa y que, con el tiempo, se consolidó como una de las consentidas de los chilangos.
La familia de Beatriz Gómez es el claro ejemplo de cómo se le puede sacar provecho a cualquier situación, incluso aquellas que son adversas y difíciles de sortear, ya que el negocio comenzó luego de que ella y sus familiares perdieron sus empleos.
“La tamalería inició porque nos quedamos sin trabajo mi hermano, mi cuñada y yo. Buscamos alternativas”, comentó Beatriz en una entrevista con Cocina Delirante. Víctor Almeida, hijo de los fundadores, recuerda que la prioridad de su familia era sacarlos adelante.
“Como todo negocio mexicano, siempre hay una necesidad y esa necesidad era mantenerse ellos y mantener a sus hijos”, comentó en entrevista con Grupo Reforma. Fue ahí cuando surgió la idea de abrir una tamalería.
Beatriz y sus seres queridos son originarios de Chiapas y crecieron comiendo esta preparación en diferentes presentaciones: “Allá hay una variedad muy grande de tamales, en mi casa siempre se acostumbró comerlos de diferentes sabores y es por eso que la idea surgió”, dijo para el canal de YouTube Food Service MX.
Tamalería Nativitas nació con la idea de traer a la Ciudad de México nuevos sabores, además de los clásicos. Para ello, recrearon recetas de diferentes entidades como Oaxaca, Yucatán y Veracruz, poniendo al maíz como el pilar.
En la conversación con Cocina Delirante explicaron que el negocio comenzó con 16 sabores diferentes, entre ellos verde, mole, rajas, pasas, oaxaqueño, veracruzano, chiapaneco, chipilín y cambray.
Aunque los sabores son diferentes a los que se encuentran en las tamalerías tradicionales, la aceptación fue muy buena, en especial debido a que en la Ciudad de México conviven personas de todas las entidades.
“No ha sido difícil introducir los sabores, porque aquí existe mucha gente de todos los estados de la República, entonces hay quien busca los sabores de su tierra”, afirmó una de las fundadoras para Food Service MX.
Los sabores no solo fueron bien recibidos, sino que los clientes les solicitaron ampliar su carta con nuevas preparaciones y así llegaron más alternativas, algunas de ellas gourmet.
Con el paso de los años, los niños que los fundadores buscaban mantener crecieron y ahora también entraron a trabajar en la Tamalería Nativitas, manteniendo este establecimiento como un negocio 100 por ciento familiar.
Los fundadores afirman que son ‘buenos comedores’, por lo cual preparan los tamales con los mejores ingredientes y buscan las recetas ideales como si ellos fueran a comerlos todos, garantizando la calidad.
Entre sus preparaciones destacadas se encuentra el de chipilín —que además es uno de los tamales favoritos de Andrés Manuel López Obrador—, el cual se prepara con la hierba y una salsa de jitomate.
Otro es el chiapaneco, que lleva huevo cocido, ciruela pasa, plátano macho, almendras, pollo, aceituna y mole; además, hay tamales de temporada como el de romeritos, que se prepara a finales de año.
Uno de los distintivos de los tamales es la manera en la que están amarradas las hojas, ya que la forma en la que colocan los nudos indica el sabor, por lo que no hay confusiones cuando te despachan.
Los precios de los tamales van de los 35 pesos por las preparaciones tradicionales a los 46 pesos por los gourmet. Además, venden atoles de sabores en los siguientes tamaños: chico, mediano y grande, de 28 pesos, 41 pesos y 83 pesos, respectivamente.
Los precios y los tamales que venden son los siguientes:
El negocio en donde AMLO compraba sus tamales tiene dos sucursales en la actualidad. Las direcciones son las siguientes:


