El último tramo del partido entre Barracas Central y Deportivo Riestra estuvo marcado por la polémica. Ya en tiempo añadido, cuando iban cinco minutos de descuento -el árbitro Bruno Amiconi había marcado seis de adición-, hubo un tiro de esquina para Barracas. Del área visitante partió un despeje y un contraataque para Riestra terminaba con una falta clara dentro del área local. Amiconi sancionó penal.
Hasta allí, todo estaba en orden. Pero Héctor Paletta, que estaba a cargo del VAR, llamo a Amiconi para revisar la jugada. Y descubrió, en el origen, en el tiro de esquina, que un despeje dio en la mano de Nicolás Watson, que estaba extendida y sobre la línea del área. En ese contexto, Amiconi cambió su fallo, anunció que la mano era “deliberada” y cobró penal para Barracas. Rodrigo Insua no falló el remate desde los once metros y marcó el 1-1 definitivo, a los 59 minutos del segundo tiempo.
Paralelamente, antes de la mano de Nicolás Watson, en las repeticiones se vio un posible empujón de Bruera, delantero de Barracas, que podría haber sido cobrado como falta en ataque, aunque esta última acción no fue observada -o sancionada- por la revisión.
Vale destacar que, antes del penal cobrado para Barracas, a Riestra le anularon un segundo gol a los 31 minutos del segundo tiempo. Jonathan Herrera anotaba el 2-0 con un golazo al ángulo desde fuera del área, pero esa acción fue invalidada por una infracción previa al remate del delantero visitante. “Luego de una revisión, observo falta en el inicio de la acción del jugador 27 (Jonatan Goitía)”, anunció Amiconi en ese momento.
Gustavo Benítez, el entrenador de Riestra, no podía creer la sanción, y después del final saludó a Amiconi con un irónico “buen partido”. Antony Alonso, que había puesto en ventaja a Riestra, expresó sobre los árbitros: “Se pueden equivocar, son personas. Esto es fútbol, hay que seguir laburando. Nos pudimos llevar un punto importante más allá de todo”.
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