WASHINGTON.– La muerte del migrante cubano Geraldo Lunas Campos, ocurrida el 3 de enero en el centro de detención migratoria Camp East Montana, en El Paso, Texas, fue oficialmente clasificada como homicidio por la Oficina del Médico Forense del Condado de El Paso, de acuerdo con el informe de necropsia difundido el miércoles. El dictamen contradice la versión inicial del gobierno federal de Estados Unidos, que sostenía que el detenido falleció tras intentar suicidarse mientras se encontraba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Según el informe de autopsia, firmado por el médico forense adjunto Adam C. González, la causa de la muerte fue “asfixia debido a la compresión del cuello y el torso”. El reporte concluye que Lunas Campos, de 55 años, perdió el conocimiento mientras era inmovilizado físicamente por fuerzas del orden, y posteriormente dejó de respirar. A pesar de los intentos de reanimación realizados por personal médico de emergencia, fue declarado muerto en el lugar.
La determinación forense generó un nuevo nivel de escrutinio sobre Camp East Montana, una instalación operada por el ICE en terrenos de la base militar Fort Bliss, donde al menos tres migrantes murieron en poco más de un mes, y se suma a un contexto más amplio de muertes bajo custodia migratoria a nivel nacional.
El informe de la Oficina del Médico Forense del Condado de El Paso documenta múltiples signos de lucha en el cuerpo de Lunas Campos, incluyendo abrasiones en el pecho y las rodillas, lesiones en la cabeza, así como hemorragias en el cuello. El reporte también identifica la presencia de petequias —pequeñas manchas de sangre causadas por el rompimiento de vasos capilares— en los párpados y la piel del cuello, un hallazgo que suele asociarse con muertes por asfixia y compresión.
El doctor Victor Weedn, afirmó que la presencia de petequias en los ojos “tiende a sustentar” la conclusión de que la causa de muerte fue asfixia. Weedn explicó que estas lesiones suelen estar relacionadas con una presión intensa sobre el cuerpo, particularmente en el cuello y el torso, y que las contusiones observadas son compatibles con una inmovilización física forzada. Añadió que las lesiones en el cuello eran consistentes con la presión ejercida por una mano, un brazo o una rodilla.
El informe forense señala que testigos vieron cómo Lunas Campos quedó inconsciente mientras era inmovilizado físicamente por fuerzas del orden, aunque no detalla de forma precisa la secuencia completa del forcejeo.
Un testigo aseguró que Lunas Campos se encontraba esposado mientras era sometido por al menos cinco guardias, y que uno de ellos le pasó el brazo alrededor del cuello y apretó hasta dejarlo inconsciente. La familia del detenido sostiene que fue estrangulado hasta la muerte, y señaló que existen al menos dos testigos detenidos que presenciaron los hechos o los momentos previos.
El ICE informó inicialmente que Lunas Campos había experimentado “angustia médica” mientras se encontraba bajo custodia, sin mencionar ningún altercado con el personal de seguridad. En un comunicado emitido el 9 de enero, la agencia indicó que el detenido fue trasladado a un área segregada tras mostrar signos de inestabilidad, y que el personal médico respondió a una emergencia antes de solicitar servicios médicos externos.
Posteriormente, cuando se solicitó un comentario adicional al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) –la agencia matriz del ICE–, un vocero aseguró que Lunas Campos intentó quitarse la vida mientras estaba bajo custodia federal.
“El personal de seguridad intervino de inmediato para salvarle la vida. Campos se resistió violentamente al personal de seguridad y continuó intentando quitarse la vida”, afirmó el vocero, añadiendo que el detenido dejó de respirar y perdió el conocimiento durante el forcejeo.
Tras la publicación del informe final de la necropsia, el DHS sostuvo que el incidente continúa bajo investigación activa, aunque no ha aclarado si alguna agencia externa e independiente participa en la pesquisa. El hecho de que el centro esté ubicado dentro de una base militar podría limitar la jurisdicción de las autoridades estatales y locales para investigar posibles responsabilidades penales o civiles derivadas de la muerte.
La autopsia y el informe toxicológico revelaron la presencia de trazodona e hidroxicina, medicamentos recetados comúnmente para tratar la depresión, la ansiedad y trastornos del sueño. El reporte médico indica que Lunas Campos tenía antecedentes de trastorno bipolar y ansiedad, pero no hace mención alguna de un intento de suicidio, un punto que contradice directamente la versión oficial sostenida por las autoridades federales.
Tras darse a conocer la clasificación de homicidio, la portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, emitió un comunicado en el que enfatizó que Lunas Campos era un “criminal extranjero ilegal y depredador sexual convicto”.
Registros judiciales de Nueva York confirman que fue condenado en 2003 por abuso sexual a un menor de 11 años, por robo a mano armada y posteriormente por intento de venta de drogas. Completó su última sentencia en enero de 2017.
Aunque un juez ordenó su expulsión de Estados Unidos en 2005, Lunas Campos no fue deportado porque el gobierno no pudo obtener los documentos de viaje, según ICE.
Funcionarios federales indicaron que Lunas Campos fue arrestado en julio en Rochester, Nueva York, como parte de una operación de inmigración planificada, y trasladado a El Paso en septiembre, debido a que sus condenas penales lo hacían elegible para la deportación.
La muerte de Lunas Campos es una de tres registradas en Camp East Montana desde su apertura en agosto. El 3 de diciembre, el ICE informó del fallecimiento del migrante guatemalteco Francisco Gaspar Andrés, de 48 años, quien murió tras ser hospitalizado en El Paso por complicaciones de una enfermedad hepática. El 14 de enero, el nicaragüense Víctor Manuel Díaz, de 36 años, falleció por un presunto suicidio; su autopsia se realiza en un centro médico del Ejército.
A nivel nacional, al menos 30 personas murieron bajo custodia del ICE el año pasado, la cifra más alta registrada en dos décadas, según datos de la propia agencia. En los primeros 10 días de 2026, cuatro inmigrantes, incluido Lunas Campos, han muerto mientras se encontraban bajo custodia federal de inmigración, lo que ha encendido alarmas entre legisladores y organizaciones de derechos humanos.
La representante demócrata Veronica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, exigió al DHS y al ICE que informen al Congreso sobre las muertes recientes y pidió preservar todas las pruebas, incluyendo detener la deportación de posibles testigos. Escobar reiteró su llamado para cerrar Camp East Montana y cancelar el contrato con la empresa que administra el centro.
La familia de Lunas Campos prepara una demanda por homicidio culposo, mientras un juez federal evalúa una solicitud para suspender la deportación de dos testigos clave. Aunque la clasificación de homicidio por parte del médico forense no implica automáticamente culpabilidad penal, sí representa un elemento central para determinar posibles responsabilidades legales y reavivó el debate sobre el uso de la fuerza, la atención a la salud mental y las condiciones de detención en el sistema migratorio estadounidense.
Agencias AP y Reuters y diarios The New York Times y The Washington Post

