Se anunciaron las categorías a los Oscar y el gran candidato a ganar como mejor actor es Donald Trump. Estuvo toda la semana diciendo que iba a quedarse con Groenlandia, se mostró a sí mismo como conquistador y después llegó a Davos y quedó todo a mitad de camino: dijo que iba a negociar y que solo estaba pidiendo un pedazo de hielo. O sea, prometió algo, hizo un acto para que lo aplaudieran y lo dejó por la mitad. Parece un intendente bonaerense.
Encima terminó de hablar Trump y la mitad del auditorio se fue, como cuando se acaba la película y uno no sabe que había escenas post créditos. El tema es que esa escena tenía como protagonista a Milei. Para cuando empezó con su discurso, parecía el aula a donde van a rendir los alumnos en febrero: los pocos que había estaban sentados adelante. Encima el racconto que hizo Milei empezó con un spoiler: Maquiavelo ha muerto. A esta hora debe estar contando cómo fue el primer campeonato de Bianchi en Vélez.
En paralelo, mientras Milei explicaba que los capitalistas son buenos, los socialistas malos y que en Brasil es mejor tomar agua embotellada porque si no te agarra gastroenteritis, Toto Caputo aprovechó que el Banco Central está comprando reservas y se mandó un pique para saludar a Kristalina Georgieva. Es como el pibe que lo deja la novia, empieza el gimnasio y quiere que lo vean todo marcado. Y ahora Georgieva está derretida. Pasó de decirle “no te puedo comprar nada, salí de casa sin billetera” a felicitarlo y mandarle “fueguitos” en Instagram. La situación económica se resume así: llegó antes la estabilización del dólar que los refuerzos de Boca. Solo en Argentina.
¿Cómo siguió Davos? Mientras Milei ya había contado la muerte de Julio César y estaba explicando el romance de Cleopatra y Marco Antonio (previo a narrar cómo Susana le tiró el cenicero a Roviralta), Trump anunciaba la conformación de un Consejo de la Paz. O sea, pasó de querer atacar Groenlandia, capturar a un oso polar y poner un gobierno de transición con un pingüino, a ser garante de la seguridad mundial. Tiene más cambios que los campeonatos del Chiqui Tapia. En ese grupo de países que respaldará la paz de los pueblos del mundo está la Argentina, así que Milei -que estaba contando quién ganó el Bailando por un sueño 2009― será el encargado de la división pacifista anti-mandriles-kukas-ensobrados. La que nadie vio venir es que Trump les cobró a los países miembros una inscripción de US$1000 millones. En la comitiva argentina se sorprendieron porque no sabían que iban a cobrar la panera. Por suerte, Trump se compadeció y la Argentina no tendrá que pagar nada y a lo sumo dejará algo para la propina (a rezar que no se entere que arrasaron con el frigobar del hotel y le cargaron la cuenta a la Casa Blanca).
Pero no todo pasó afuera. En la Argentina fue una mala semana para los abogados (y no porque se les termine la feria judicial y tengan que volver a agarrar la pala). Primero, hubo novedades en la causa de la detenida más famosa del país (injustamente detenida para un sector). Sí, hubo noticias en el caso de More Rial. Esta semana la policía detuvo en la Costa a su exnovio y a su amiga por robar en al menos siete casas, así que también irán a la cárcel. Al final, hay más gente en esa celda que escuchando a Milei en Davos. Pero, ¿cuál es el plot twist de la noticia? La amiga detenida es abogada. Enseñanza de vida: si tu abogado está en la misma celda que vos, es mal abogado.
Ahora sí, una actualización de lo que sucede en San José 1111, donde hay otra abogada detenida. Resulta que Cristina estaba tranquila haciendo una pastafrola cuando sonó el timbre. Pensó que una voz le iba a pedir “una ropita para dar” pero era Grabois y le pidió una cooperativa para armar. Dios, dejen en paz a la señora. Quería ver tranquila Homo Argentum y le cayó un tipo a hablar del movimiento popular, nacional, federal, en lucha, acción, movilización y defensa de los trabajadores tercerizados. Por esas cosas están todos peleados en el peronismo. Ni la hora de la siesta respetan.
Y para terminar este seminario de noticias en modo Comodoro Py, otro traspié de una exitosa abogada: en Río de Janeiro, una letrada argentina les hizo gestos discriminatorios a los brasileños y terminó ella en la jaula. O sea, tres abogadas, las tres presas. Quizás el Derecho argentino no esté en su mejor momento. Habría que revisar el plan de estudio.
Bueno, a alegrarse, porque usted como estas tres abogadas detenidas tienen algo en común: pueden disfrutar que volvió el fútbol. Sí, volvieron los partidos excitantes como Tigre-Estudiantes de Río Cuarto o Argentinos Juniors-Sarmiento de Junín. Así que a acomodarse en casita, prender el ventilador que con cada vuelta hace weng-weng-weng-weng, desenchufar el timbre por si cae Grabois y a disfrutar en familia. ¡Vamos! A no desanimarse que el campeonato recién arrancó y todavía no lo robaron con el VAR.


