El líder supremo iraní Ali Khamenei se habría trasladado a un refugio subterráneo en Teherán tras advertencias de altos mandos de seguridad sobre el aumento del riesgo de un ataque militar de Estados Unidos, informaron dos fuentes cercanas al Gobierno al medio Iran International. Mientras permanece en el búnker, fuentes opositoras señalaron que su hijo, Masoud Khamenei, asumió parte de las funciones administrativas diarias y gestiona la comunicación con otras ramas del régimen.
El supuesto traslado se habría producido luego de recomendaciones directas de responsables militares, que alertaron sobre la posibilidad de una ofensiva estadounidense. Según Iran International, Masoud, tercer hijo del ayatolá, se ha convertido en el principal enlace entre la oficina suprema y los poderes ejecutivos, encargándose de la gestión cotidiana. Hasta el momento, las autoridades iraníes no han confirmado oficialmente este movimiento, aunque medios disidentes mantienen que surge en un contexto de alta tensión y máxima incertidumbre en la cúpula de la República Islámica.
Un alto funcionario iraní advirtió a la agencia Reuters, bajo anonimato, que el ejército se encuentra “en alerta máxima, preparado para el peor de los casos”, luego de que Estados Unidos ordenara el despliegue de una flota de guerra encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln y tres destructores, reforzando su presencia en el golfo Pérsico y Baréin con aproximadamente 5.700 soldados adicionales.
Días atrás, el presidente Donald Trump afirmó que prefiere evitar un enfrentamiento directo, aunque subrayó que su administración vigila de cerca los acontecimientos en Irán y mantiene la opción de intervenir si la represión, que ya dejó miles de muertos y detenidos, continúa.
Trump confirmó que la flota partió del mar de China Meridional y cruzó el océano Índico para reposicionarse cerca de Irán. Su argumento principal es la disuasión: busca frenar cualquier escalada y proteger intereses de Estados Unidos, sin descartar una respuesta militar si la situación se agrava. Por su parte, altos mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica anunciaron que cualquier acto de agresión estadounidense será considerado una “guerra total” y afrontado con máxima dureza.
La retórica de confrontación se intensificó en declaraciones recientes. Según la Agencia Fars, Esmail Kowsari, ex general de la Guardia Revolucionaria y actual miembro de la Comisión de Seguridad Nacional, advirtió: “Si los enemigos cometen un acto agresivo, recibirán una respuesta letal y disuasoria; las bases estadounidenses en la región serán objetivos principales”. Asimismo, Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, señaló que Trump “recibirá su respuesta en el campo”. Por su parte, el general Mohammad Pakpour afirmó públicamente que sus fuerzas tienen “el dedo en el gatillo, más preparados que nunca” y subrayó que están listos para cumplir las órdenes del líder supremo.
Estas amenazas se enmarcan en una oleada de protestas en Irán provocada por la devaluación de la moneda, la inflación y el desempleo. La represión ha sido brutal. Según la organización HRANA, con sede en Estados Unidos, se han registrado al menos 4.902 muertos y 26.541 detenidos. Iran Human Rights, desde Noruega, ha verificado 3.428 fallecidos y estimó que la cifra real podría superar las 25.000 víctimas. Las cifras oficiales, por su parte, reconocen 3.117 muertos, de los que 2.427 han sido catalogados como “mártires”, término utilizado para referirse tanto a miembros de las fuerzas de seguridad como a transeúntes, a diferencia de quienes son calificados de “alborotadores” por el gobierno.
El bloqueo de internet prolongado dificulta la verificación independiente de estos datos y restringe la circulación de imágenes sobre la represión. Yusef Pezeshkian, hijo y asesor del presidente Masoud Pezeshkian, criticó la medida a través de Telegram y advirtió que el corte “generará descontento y ampliará la brecha entre el pueblo y el gobierno”. Destacó que el miedo a la “difusión de videos e imágenes relacionados con las protestas violentas” es una de las razones del corte, aunque admitió que no sabe cuándo se restablecerá el servicio. Pezeshkian subrayó: “La difusión de videos es algo a lo que tendremos que enfrentarnos tarde o temprano. Bloquear internet no resolverá nada; solo postergará el problema”.
En este clima de máxima alerta, las advertencias cruzadas mantienen a la región bajo tensión permanente. Funcionarios iraníes aseguraron a Reuters que toda acción militar extranjera será respondida con la “máxima dureza”, anticipando un escenario de enfrentamiento directo y un posible impacto internacional de gran alcance.


