WASHINGTON.- El presidente norteamericano, Donald Trump, afirmó que Estados Unidos estaba comenzando a hablar con los líderes cubanos mientras su gobierno ejerce una mayor presión sobre la isla gobernada por comunistas y bloquea suministros clave de petróleo.
“Creo que vamos a trabajar en un trato con Cuba. Tenemos una situación que es muy mala para Cuba. No tienen dinero, no tienen petróleo”, afirmó el mandatario estadounidense. “Ellos vivían del dinero y el petróleo de Venezuela, y nada de eso está llegando ahora”, agregó.
El republicano hizo el comentario a los periodistas anoche mientras volaba hacia Florida. En las últimas semanas, el mandatario ha maniobrado para cortar los suministros de petróleo procedentes de Venezuela y México, y ayer sugirió que eso obligaría a Cuba a sentarse a la mesa de negociaciones.
Sus objetivos con Cuba siguen siendo poco claros, pero Trump centró más su atención en la isla después de que su gobierno capturara a principios de enero al entonces dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y ha sido más agresivo al confrontar a naciones que son adversarias de Estados Unidos.
Trump ha dicho que el gobierno cubano está listo para caer y ahora tampoco ofreció detalles sobre el nivel de acercamiento que su gobierno ha tenido recientemente con Cuba o cuándo.
Sus recientes movimientos para cortar sus suministros de petróleo presionaron a la isla.
El jueves, Trump declaró una “emergencia nacional” por lo que calificó como una “amenaza inusual y extraordinaria” por parte de Cuba debido a sus acciones hostiles, que incluyen, según dijo, permitir que Rusia espíe a Estados Unidos desde su territorio y dar la bienvenida a naciones hostiles, como Irán, y a grupos terroristas como Hamas y Hezbollah. Trump no presentó pruebas de ninguna de estas afirmaciones. Washington además sostiene que Cuba comete violaciones sistemáticas de derechos humanos, lo que, según la orden ejecutiva, justifica el uso de herramientas comerciales para proteger la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
Trump también firmó una orden ejecutiva para imponer un arancel a cualquier producto de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba. La medida rige bajo el argumento de que “las políticas, prácticas y acciones” del gobierno cubano representan una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, acusaciones que La Habana calificó como “una lista extensa de mentiras”.
El anuncio se produce en un momento en que Cuba ya sufre una grave escasez de petróleo después de que Venezuela, su principal fuente de combustible, suspendiera el envío de buques cisterna tras la extracción de su líder por parte de Estados Unidos.
Esta última medida estadounidense deja al gobierno cubano sin fuentes alternativas reales para obtener las cantidades de combustible necesarias para evitar que su economía colapse y desencadene una grave crisis humanitaria en un país que ya sufre apagones prolongados, advirtieron expertos que siguen de cerca a Cuba.
La medida puso presión sobre México, de cuyo petróleo depende Cuba después de que Trump detuviera los envíos de petróleo desde Venezuela tras la destitución de Maduro. Fue el mandatario estadounidense quien confirmó que él mismo se encargó de pedirle a su homóloga mexicana que detenga el envío de petróleo. Esta semana, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, confirmó la interrupción de los envíos de crudo a la isla en medio de presiones de Washington y advirtió que la decisión podría provocar una crisis humanitaria.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, advirtió que esto podría causar una crisis humanitaria. El viernes dijo que buscaría alternativas para continuar ayudando a Cuba.
“No tiene que ser una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían hacer un trato”, dijo Trump el sábado. “Así que Cuba sería libre de nuevo”, agregó. Predijo que harían algún tipo de acuerdo con Cuba y dijo: “Creo que, ya sabes, seremos amables”.
Desde La Habana, el gobierno cubano respondió que enfrentará la presión de Estados Unidos “con firmeza” y reafirmó que, ante la escalada de sanciones, la decisión es una: “Patria o muerte”. En un comunicado difundido por la cancillería, el Gobierno Revolucionario condenó “en los términos más enérgicos la nueva escalada” de Washington, a la que acusó de intentar imponer un “cerco absoluto” a los suministros de combustible para provocar sufrimiento a la población y doblegar su soberanía.
En este contexto, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó al gobierno de Estados Unidos de utilizar los mismos “pretextos” y fórmulas empleadas contra Venezuela para llevar a cabo un posible ataque contra la isla caribeña, aclarando que, en cualquier caso, para el gobierno de Castro, “rendirse no es una opción”. “Momentos difíciles como estos deben afrontarse con valentía y coraje”, declaró en un discurso ante miembros del Partido Comunista en La Habana, del que informaron medios oficiales.
Según el presidente, el ataque a Caracas, que culminó con la captura de Maduro el 3 de enero, estuvo precedido por una “intensa campaña de presión económica, política y propagandística” y un despliegue militar a gran escala. Para Díaz-Canel, la misma fórmula se está utilizando ahora contra Cuba. Esta postura surge especialmente tras la amenaza de Washington de imponer aranceles comerciales a los países que vendan petróleo a La Habana.
En su discurso, aclaró que no descartaba las negociaciones con Estados Unidos, siempre que se llevaran a cabo “entre iguales” y con respeto mutuo, pero recalcó que hasta el momento no había habido contacto.
Agencias AP y AFP

