Argentina anunció que firmó un acuerdo de comercio e inversión con la administración Trump, cumpliendo el compromiso del presidente Javier Milei de abrir la economía sudamericana.
El canciller Pablo Quirno informó de la firma del pacto en una publicación en redes sociales este jueves, aunque no dio detalles sobre el texto final. Ambos países ya habían acordado en noviembre un acuerdo marco que contemplaba que Argentina hiciera varias concesiones sobre su economía históricamente proteccionista, mientras que Estados Unidos se comprometía a eliminar algunos aranceles recíprocos sobre productos farmacéuticos y “recursos naturales no disponibles”.
El jefe de Gabinete de Milei, Manuel Adorni, y la Cancillería argentina no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios. La Oficina del Representante Comercial de EU señaló que no tenía comentarios inmediatos.
El marco del acuerdo estipulaba que Argentina se comprometía a importar autos fabricados en EU y a aceptar alimentos certificados por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense.
Argentina también abriría su mercado al ganado vivo y daría a productores estadounidenses acceso preferencial para vender en Argentina “ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, productos de tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agrícolas”.
El acuerdo también abordaba derechos de propiedad intelectual y comercio digital, entre otros temas, según el marco.
Trump ha buscado en repetidas ocasiones ayudar a Milei, uno de sus principales aliados en América Latina. El pasado septiembre, cuando Milei se enfrentaba a unas difíciles elecciones legislativas, el Tesoro anunció un rescate de 20,000 millones de dólares que ayudó a mitigar una corrida cambiaria y a apuntalar la confianza del mercado en su gobierno.
El partido de Milei obtuvo entonces una victoria aplastante en las elecciones de octubre, lo que provocó un repunte del mercado.
Argentina suele figurar entre las peores del mundo en cuanto a barreras comerciales, dado que sus aranceles han promediado un 13 por ciento en los últimos años, frente al 3.5 por ciento de EU, según datos del Banco Mundial.
El último intento de Argentina de abrir su economía en la década de 1990 acabó con la industria manufacturera local e hizo que el libre comercio fuera sinónimo de pérdida de puestos de trabajo para muchos votantes.

