El Punch peruano, un pequeño mono fraile rescatado del tráfico ilegal de animales, se convirtió en un símbolo de esperanza para la fauna silvestre en Perú. El primate fue encontrado en Lima en malas condiciones y hoy recibe atención especializada en un centro de rehabilitación que busca devolverlo a una vida segura.
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El diminuto animal, que pesaba apenas 90 gramos al momento de su rescate, recibió el nombre de Punch en honor al macaco japonés que se hizo viral por abrazar un peluche. Su historia refleja la dura realidad del comercio ilegal de fauna, pero también el trabajo de especialistas que luchan por salvar a estas especies.
Ocurrió el viernes de la semana pasada en la capital peruana. El pequeño primate llegó deshidratado, débil y con claros signos de estrés tras haber sido separado de su entorno natural.
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El veterinario Julio Carrión, del Club Metropolitano Huáscar en el sur de Lima, lo recibió y comenzó de inmediato su tratamiento. Gracias a los cuidados médicos y a una alimentación controlada, ya supera los 100 gramos y muestra señales de recuperación.
También conocido como mono ardilla, es uno de los primates más pequeños de América. Habita en selvas de Centro y Sudamérica y mide alrededor de 32 centímetros en edad adulta.
Se trata de una especie altamente social. Durante sus primeros meses de vida, las crías permanecen aferradas al pecho de su madre, lo que explica la enorme vulnerabilidad que enfrentan cuando son separadas por traficantes.
El comercio ilegal de fauna captura crías en la Amazonía peruana para venderlas como mascotas. En muchos casos los cazadores matan a la madre para poder llevarse al bebé.
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Los animales viajan escondidos en buses o camionetas durante trayectos que pueden durar hasta 30 horas. Las condiciones son tan duras que 9 de cada 10 crías mueren por deshidratación, frío o estrés antes de llegar a su destino.
En los centros de rescate, los veterinarios utilizan la técnica de entregar a las crías un peluche suave que simule el calor y el contacto de la madre.
El Punch peruano se aferra a su peluche durante casi todo el día. Este objeto le brinda seguridad y reduce el estrés.
Actualmente el pequeño primate vive en el centro de rehabilitación del Club Metropolitano Huáscar, ubicado en el distrito limeño de Villa El Salvador.
Aunque todavía luce delgado, los especialistas reportan que come mejor cada día y gana peso de forma constante.
Los expertos esperan iniciar su proceso de socialización en unos tres meses. El objetivo consiste en presentarlo gradualmente a otros 12 monos fraile que viven en el mismo refugio.
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Si su recuperación continúa y mantiene conductas naturales, podría ser trasladado a un centro en la Amazonía para una eventual liberación.
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