SAN NICOLÁS.– En Expoagro edición YPF Agro, la mayor exposición agroindustrial del país, el sector industrial volvió a poner sobre la mesa un reclamo que viene planteando desde hace tiempo: antes de avanzar con una apertura más profunda de las importaciones se considera necesario nivelar las condiciones de competencia para la producción local.
La advertencia surge en un momento en el que el Gobierno impulsa una economía más abierta y, al mismo tiempo, el agro aparece como uno de los motores del crecimiento económico.
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Fuentes vinculadas a la compañía siderúrgica Ternium, de Techint, señalaron que la industria atraviesa un proceso de transformación vinculado al cambio del modelo económico. “En la actualidad, el sector industrial está viviendo dos procesos importantes. Un proceso de cambio en la Argentina que pasa de una economía cerrada que no funciona a una economía abierta donde hay que empezar a competir con el mundo occidental”, explicaron. Vale recordar que Paolo Rocca, de Techint, fue blanco de recientes ataques de parte del presidente Javier Milei.
Si bien consideraron positiva una mayor integración comercial con economías desarrolladas, pidieron cautela frente a otras realidades productivas. “La apertura es bienvenida, pero entre países de libre mercado que no es China. Los acuerdos con Estados Unidos y con Europa son dos extraordinarias noticias para la Argentina. Potencialmente se abren canales de exportación con países con reglas claras de mercado. Pero China no es una economía de mercado, no juega con reglas claras y tiene una estrategia de crecimiento del 5,5% anual basada en exportaciones porque el consumo interno no aumenta y su única forma que puede crecer es inundando el mundo de sus productos", remarcaron.
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En ese contexto, destacaron que la modernización tecnológica es una necesidad creciente para la industria. “En la competencia, es importante trabajar puertas adentro en incorporación de tecnología; es una necesidad vertiginosa y cada vez más rápida”, indicaron.
Sin embargo, el principal obstáculo, según señalaron, está vinculado a la estructura impositiva del país. “La Argentina tiene un problema de carga impositiva, especialmente con impuestos distorsivos (ingresos brutos, impuesto al cheque, tasas municipales). Estos tributos se van sumando en cada etapa de la cadena productiva, lo que encarece el costo final del equipo incluso antes de salir de la planta”, afirmaron. Esa presión fiscal impacta de lleno en la competitividad de la industria que abastece al campo. Describieron que hoy un fabricante de maquinaria agrícola tiene entre 11 y 15 puntos más de presión impositiva que cualquiera en Brasil o en México.
Un estudio señaló que en la Argentina una máquina agrícola sale de fábrica con una carga impositiva cercana al 30%, mientras que en Brasil esa presión ronda alrededor del 15%. Es decir, la industria argentina arranca con una desventaja de aproximadamente 15% frente a su principal competidor regional.
Por esa razón, insistieron en que la apertura económica debería ir acompañada por reformas estructurales. “Hay que equilibrar la cancha, abrir la economía, pero habría que equilibrar antes la cancha, cosa de competir de igual a igual”, plantearon.
Dijeron que la recuperación que se había comenzado a percibir hacia fines del año pasado, impulsada por factores coyunturales, se frenó en los últimos meses. Y la economía, que venía repuntando hasta octubre, luego de la elección de medio término se planchó. Ese freno impactó en la demanda de acero. De noviembre en adelante hubo un estancamiento fuerte, una caída de demanda que los lleva prácticamente a prever que no va a haber crecimiento en 2026.
Pese a ese escenario, la industria sigue de cerca las proyecciones macroeconómicas. Según economistas, el país podría crecer alrededor de 3,5% este año. “Si el país va a crecer 3,5% como dicen los economistas, en algún momento la demanda de acero debería recuperar”, indicaron.
En ese crecimiento proyectado, el sector agropecuario aparece como uno de los protagonistas. De acuerdo con estimaciones, se espera un aumento cercano al 20% en el valor de la cosecha, impulsado por una mejora del 10% en volumen y otro 10% en precios.
Ese dinamismo, señalaron, se suma al impulso de otros sectores primarios como la minería, el petróleo y el gas. Sin embargo, advirtieron que el impacto de esas actividades en el resto de la economía suele demorarse.
Dentro de su cartera de clientes, la agroindustria aparece como un segmento con expectativas positivas. No obstante, esa fracción aún representa una porción relativamente limitada de su demanda total. “Es menos del 10% de nuestra demanda. Hay sectores que están traccionando pero que no compensan los sectores que están por abajo que el año pasado“, precisaron.
En ese contexto, el objetivo es que la industria se integre a los sectores que hoy empujan la economía. “Nuestro eje es lograr que la industria se suba a los tres portaaviones que va a tener la economía que son el agro, la minería y la energía”, señalaron. Para lograrlo, consideraron clave fortalecer las cadenas de valor vinculadas a la producción agropecuaria. “El sector que abastece al agro, la agroindustria es un sector que debería crecer”, afirmaron.
La industria de maquinaria agrícola reúne alrededor de 550 empresas, que generan unos 15.000 empleos directos y otros 15.000 indirectos. En conjunto, estas compañías exportan cerca del 20% de su producción a mercados como Estados Unidos, Europa, Brasil, México, Canadá y Australia.
El principal desafío, según indicaron, surge cuando deben competir con economías fuertemente subsidiadas. “No pueden competir contra el Estado chino”, advirtieron.
De hecho, señalaron que esa situación ya genera reacciones en distintos países. “Estados Unidos, Europa, Canadá, México y Brasil están poniendo distintos tipos de barreras a todas las exportaciones de manufactura chinas”, explicaron.
En ese escenario global, insistieron en que el país debe avanzar con una estrategia que combine apertura con desarrollo productivo. “Hay que comerciar libre y vigorosamente con los países libres”, señalaron.
Pero también remarcaron que la política económica debe contemplar las condiciones internas de producción. “Si además no se le libera la cancha e ingresan importaciones, el motor que debería hacer esto lo estás apagando”, advirtieron.
Finalmente destacaron que el país logró avances macroeconómicos importantes, aunque consideraron que el desafío central sigue siendo la creación de empleo privado. “Hay que destacar los grandes logros que tenemos, estabilidad monetaria y equilibrio fiscal, pero tenemos como país un largo camino que es la generación de empleo privado”, concluyeron.


