Para los ecuatorianos que residen en Estados Unidos, la fanesca es mucho más que una sopa espesa de granos y bacalao; es un vínculo con sus raíces que desafía la distancia geográfica durante la Semana Santa 2026. La preparación de este plato se convierte en un ritual de identidad, resistencia cultural y unión familiar.
La fanesca es una sopa espesa, cremosa y tradicional en las festividades de Semana Santa en Ecuador (se consume especialmente el Viernes Santo). Su preparación obedece al rito religioso católico del ayuno de carne, detalló Univisión.
Se elabora en familia por su gran laboriosidad y lleva 12 granos tiernos (como habas, fréjol o frijol, choclo, chochos o lupines) y pescado seco (bacalao). Los 12 granos representan a los apóstoles, mientras que el pescado a Jesús. Esta comida simboliza la unión familiar, la cultura mestiza y el fin del ayuno de Cuaresma.
La fanesca es el resultado de una fusión entre la cocina ancestral y la colonial de Ecuador. Antes de la llegada de los españoles, el origen de la fanesca se basó en una sopa indígena conocida como uchucuta, según el sitio Primicias.
Este plato se preparaba para celebrar las cosechas de granos tiernos y rendir homenaje al Sol. Además, variaba según la región: en los Andes se elaboraba con carne de llama, en la Costa con mariscos o pescado fresco, y en la Amazonía se utilizaban pescados de río cocidos en hojas.
Con la conquista española en 1530, se introdujeron nuevos productos como los lácteos y el bacalao seco. Fue en esta etapa cuando el plato adquirió su carga religiosa, ya que los sacerdotes adaptaron la receta indígena para la Semana Santa.
Se estableció que los granos simbolizaran a los apóstoles y el pescado a la cristiandad, lo que reemplazó así las carnes rojas durante la Cuaresma.
En cada región de Ecuador, la preparación de la fanesca difiere, aunque es imprescindible el uso de granos, el zapallo, la leche, el queso, el bacalao seco, entre otros, según ABC.
La receta para preparar este plato típico se necesitan los siguientes ingredientes:
Preparación:
Lo primero que se debe hacer es desaguar el pescado seco (sumergirlo en abundante agua fría en la nevera, cambiando el líquido cada 6-8 horas durante 24 a 48 horas). Luego, se debe cocinar por separado todos los granos uno a uno y guardar un poco del líquido de cocción.
Aparte, se debe cocinar la col, el zapallo y la calabaza. Una vez que la col esté tierna se debe picar, mientras que, con el zapallo y la calabaza se debe hacer un puré.
El siguiente paso, será sofreír la cebolla blanca con aceite, achiote, ajo, sal, comino, orégano hasta dorar bien el refrito. En dos tazas de leche, se debe licuar el maní y agregar al refrito. Es necesario separar una parte de este refrito para cocinar el bacalao.
Lo que sigue es incorporar en una olla grande cuatro tazas de leche y, poco a poco, todos los granos cocidos. Un momento antes de servir, se añade la crema de leche y el queso fresco rallado.
En una olla aparte, se aconseja poner el refrito y aumentar una taza de leche, con el bacalao previamente limpio sin piel ni espinas. Se deja hervir unos 10 minutos mientras se revuelve para evitar que se pegue o se queme, para luego, colocarlo en la fanesca al momento de servir.
Si la fanesca queda espesa, se deberá aumentar la cantidad de leche. Es importante servir la fanesca con los fritos, que son empanaditas de harina de trigo, cebollas y huevos duros.


