Minneapolis vuelve a ser el epicentro de la indignación nacional tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer estadounidense de 37 años abatida por un agente de ICE durante un operativo federal.
El incidente, ocurrido en medio de un despliegue masivo de 2,000 agentes federales en las Ciudades Gemelas.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió al agente alegando "terrorismo doméstico" y defensa propia.
Este suceso ha reavivado las tensiones raciales y políticas en la ciudad, recordando los disturbios por George Floyd. El gobernador Tim Walz y el alcalde Frey han denunciado que el gobierno federal está bloqueando a los investigadores estatales, lo que incrementa la desconfianza.

